Andalucía, al igual que el resto de España, tiene una enorme dependencia de los combustibles fósiles, que abarcan el 80% del consumo energético.
Las energías renovables apenas suponen el 8% del mismo. La comunidad autónoma basa pues su estructura energética en fuentes (petróleo, gas) de las que carece. Esta situación explica el retorno a la utilización de biomasa.
La biomasa es una fuente de energía prehistórica a la que se vuelve de nuevo. En parte por necesidad y en parte por concienciación ecológica. La falta de yacimientos petrolíferos, por un lado, y los efectos perniciosos para el ecosistema de las principales fuentes de energía, por otro, obligan a utilizar en esta opción.
Así lo explicó ayer el gerente de la Asociación de Gestión Energética de la provincia de Jaén, José Antonio La Cal, en la conferencia que impartió en el marco de los cursos de verano que se desarrollan en la sede baezana Antonio Machado de la Universidad Internacional de Andalucía, en la que el ponente, director del curso sobre sistemas centralizados de climatización con energías renovables, admitió la dificultad de destronar a la electricidad y el gas natural por su aceptación social.
La Cal resaltó, no obstante, la importancia de que la utilización de las energías renovables, como la biomasa, cale en la sociedad, de modo que no sean sólo las grandes empresas del sector las que apuesten por este tipo de energía, sino también los hogares, al objeto de que cada uno, de manera individual, contribuya de esta manera con la preservación del medio ambiente. (ABC)
