Energías sin fin


Muchos expertos auguran, con el final de la actual crisis económica, el fin de una era, de un ciclo y de un modelo socioeconómico. Un periodo centrado en la potencialidad de las máquinas, escenificada con la fiebre del automóvil del siglo XX, así como por las posibilidades energéticas del petróleo primero, y la energía nuclear, después.

En la actualidad, las reservas de oro negro se muestran menos capaces de satisfacer las necesidades energéticas del mundo industrializado, mientras que la energía nuclear sugiere cierto escepticismo debido a los importantes riegos naturales y ambientales que entraña. No en vano, su producción se ha estancado durante los primeros años del siglo XXI. Con el nuevo paradigma en el horizonte, se atisba un futuro basado en las conocidas como «energías renovables». De hecho, los gurús bursátiles no dudan en apuntar sus predicciones de beneficio futuro hacía los sectores de las energías renovables y las telecomunicaciones, que deben tomar el relevo de bancos y constructoras.

Bancaja, en este sentido, quiere estar a la vanguardia de los proyectos energéticos futuros, empezando con una apuesta decidida en el presente. Por ello resolvió reforzar su política de Responsabilidad Social Corporativa con la contratación de energía verde para el suministro eléctrico de alta tensión en los edificios centrales de la Entidad, cuyo consumo anual previsto supone el 25,87% del total que realiza la caja de ahorro valenciana. Una iniciativa que se verá ampliada notablemente con el estreno del ejercicio 2010, fecha en que la totalidad de la energía consumida procederá de fuentes renovables, con lo que se garantizará el respeto al medio ambiente.

Conciencia ecológica

De esta manera, la entidad presidida por José Luís Olivas contribuye de forma efectiva a reducir el efecto invernadero y las repercusiones dañinas para la capa de ozono. Además de corresponder con un uso eficiente de los recursos naturales a través de un Sistema de Gestión Ambiental para los edificios y oficinas, conforme a la norma de certificación ISO 14.001, con un programa que permitirá ir extendiendo, de forma progresiva, este modelo de referencia a todos los centros de trabajo.

La conciencia ecológica se empezó a forjar a lo largo de los años 60. Los sucesos de mayo del 68, con el alzamiento del movimiento universitario en contra del modelo económico y de la sociedad de consumo engendrada por el buen desarrollo del «Estado del Bienestar», auparon definitivamente los postulados ecologistas hasta la primera línea de la conciencia social. Tal fue el impacto que, en la actualidad, cualquier partido político con aspiraciones de poder, colectivos civiles con gran presencia pública y grandes corporaciones que se precien incluyen en su programa o estatutos alguna mención a la salvaguarda de los principios ecológicos generales.

Bancaja, siguiendo estas directrices, a través de su política de Responsabilidad Social Corporativa y de su Obra Social, desarrolla actuaciones encaminadas a la conservación del medio ambiente, el cuidado del entorno y la prevención del cambio climático. Además, la entidad incorpora a su modelo de gestión empresarial líneas de actuación dirigidas a prevenir posibles impactos negativos en el medio ambiente, causados directamente por su actividad o por aquellas personas o entidades con las que se relaciona a consecuencia de la misma.

Asimismo, desde 2005, Bancaja está adherida a los Principios del Pacto Mundial de la ONU y a programas de referencia internacional en la lucha contra el cambio climático, como «Plantemos para el planeta».La Comunidad Valenciana,dispone de unas características climáticas muy óptimas para la puesta en marcha y aprovechamiento de este tipo de iniciativas. (ABC)

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