Viento en contra de los molinos del mar
Proyecto de parque eólico marino para la generación de energía renovable mediante el aprovechamiento de los recursos naturales de la comarca. Así presenta la empresa Magtel su ambicioso plan Las cruces del mar, un conjunto de 300 molinos que la compañía quiere ubicar frente a la costa de Chipiona (Cádiz). Son los primeros aerogeneradores en el agua que en España han recibido el apoyo explícito de una administración pública, en este caso, del Ayuntamiento, gobernado por el PSOE, que participa también como promotor. Pero ni este respaldo oficial ha evitado un contundente rechazo ciudadano.
Un atlas de vientos de la Península y Baleares
El Centro Nacional de Energías Renovables (CENER) ha desarrollado un mapa de recursos eólicos de la Península Ibérica y Baleares con metodología propia y con la tecnología de ESRI, una empresa que desarrolla sistemas de información geográfica.
El atlas de vientos está disponible en Internet y da la oportunidad de acercar los resultados de los análisis a muchos usuarios de una forma rápida y directa.
Proporciona datos para conocer al detalle las características del viento a 10 metros de altura en la Península y Baleares: la velocidad de viento media, las rosas de viento, las distribuciones de probabilidad e incluso las series temporales generadas por el modelo meteorológico.
Además, incluye información útil a la hora de promover proyectos eólicos, como las zonas ambientalmente protegidas o las carreteras.
Para la realización del proyecto ha sido necesaria la participación de dos elementos clave: por un lado, a lo largo de cinco años, un cluster de ordenadores para simular las condiciones de viento registradas en la Península y Baleares; y por otro, la instalación de torres meteorológicas con sensores de viento, temperatura y presión, que han estado tomando datos en lugares representativos de las condiciones eólicas del país. (EL MUNDO) (IMÁGEN GOOGLE)
La potencia global del viento
La energía eólica es la tecnología que más ha crecido en los mercados energéticos de todo el mundo en los últimos años. En Estados Unidos, esta fuente supuso el 42% de toda la capacidad eléctrica nueva instalada en 2008.
A pesar de estas cifras de crecimiento espectacular, los aerogeneradores siguen suponiendo apenas un 2% de la potencia eléctrica estadounidense. Sin embargo, el potencial de esta tecnología renovable permitiría en la actualidad producir 40 veces más electricidad de la que consume el mundo entero anualmente, según una investigación dirigida por el profesor del Departamento de Ciencias Planetarias y de la Tierra de la Universidad de Harvard Michael B. McElroy. Sólo Estados Unidos tiene viento suficiente como para cubrir con la tecnología eólica disponible hoy en día 16 veces su demanda de electricidad.
El estudio, publicado hoy en la revista de la Academia de Ciencias de EEUU (PNAS), analiza el potencial de esta fuente de energía limpia a escala mundial gracias a los datos obtenidos por un programa del Instituto Goddard de la NASA que incluye observaciones tomadas por una combinación de satélites, aviones, globos, boyas, sondas y barcos. «En resumen, una gama de observaciones que permiten obtener las mejores predicciones meteorológicas posibles del mundo mediante análisis retrospectivos», asegura McElroy en el trabajo.
Para estimar el potencial global de la energía eólica, McElroy y su equipo tuvieron que obtener los datos globales de la dinámica de los vientos y estimar después qué capacidad de generación eólica tiene cada país del mundo, tanto en tierra como en los parques situados en el mar ('offshore'). Con el fin de que los datos fuesen lo más realistas posible, los investigadores excluyeron las ciudades y zonas altamente pobladas, las áreas boscosas, las aguas continentales y los lugares con nieves perpetuas. Además, excluyeron del estudio aquellas regiones en las que los molinos no pudiesen llegar a funcionar a un 20% de su capacidad media al cabo del año.
El estudio de las posibilidades de la energía eólica en el mar se realizó en zonas con profundidades inferiores a 200 metros y situadas a menos de 50 millas náuticas (92,6 kilómetros) de la costa. (EL MUNDO)








