La potenciación de energías renovables, medidas fiscales contra la emisión de gases de efecto invernadero (GEI), fomentar la contratación pública sostenible, el impulso del ferrocarril, la renovación del parque automovilístico y una conducción eficiente son, entre otras, algunas de las 23 recomendaciones que el director del Instituto para la Sostenibilidad de los Recursos (ISR), Santiago Palomino, considera imprescindibles para combatir el cambio climático en España.
Medidas que se dieron a conocer en un encuentro celebrado días atrás en Sevilla y que en muchos de los casos se han impulsado en Andalucía, según el decano del Colegio de Ingenieros Industriales de Andalucía Occidental, Aurelio Azaña. «El apoyo a las energías renovables es lo más improtante, también las auditorías energéticas en todos los centros públicos, o el establecimiento de energía solar fotovoltaica en edificios.
Azaña comparte el argumento de la Junta según el cual mientras las emisiones por las industrias se están controlando, existe otra contaminación, denominada difusa, mucho más difícil de fiscalizar al proceder de los tubos de escape de los vehículos».
«Para esto último se requiere el compromiso de todos los ciudadanos, que tenemos que concienciarnos de que es necesario utilizar más el transporte público; pero ahí queda un largo camino por recorrer», agrega.
Otro aspecto que apunta Aurelio Azaña es el sistema de compra de derechos de emisiones por parte de las empresas contaminadoras. Un sector, afirma, que está en condiciones de desventaja con respecto a otras factorías que, por ejemplo, se establezcan en Marruecos».
«Eso nos puede llevar a la deslocalización de sectores productivos completos. Hablo del sector del cemento, o de la cal, y la Administración se lo tiene que pensar y saber qué se puede hacer. Esa sería la gran asignatura pendiente que tenemos».
Y es que las empresas que emiten por encima de los niveles permitidos de gases de efecto invernadero, los que propician el cambio climático, tienen que comprar derechos y pagan un peaje.
Biomasa
Por otra parte, son muchos los expertos que ven en la biomasa(huesos de aceituna, hojarasca, restos de poda, etc.) la panacea para generar energía capaz de sustituir a la procedente de los materiales fósiles, como el petróleo, el gas o el carbón.
En este sentido Azaña indica que hasta ahora «la gestión logística de la biomasa es un problema importante y en segundo lugar, el propietario de la biomasa ya acude a mercados internacionales de compra y venta de biomasa».
Fue en Inglaterra donde se estableció que un porcentaje de la energía tenía que proceder de la biomasa, lo que hizo que «se buscara por todas partes y que el precio subiera mucho. Entonces, el fabricante de orujillo prefería llevarlo a Inglaterra antes que utilizarlo en las fábricas que tenemos aquí».
Casi coincidiendo con la reunión de expertos del ISR, del Colegio de Ingenieros y de la Junta, representada, entre otros, por la directora general de Cambio Climático, María José Asencio, el grupo conservacionista Greenpeace hizo público un informe en clave apocalíptica cuya filosofía no comparte Aurelio Azaña.
«Es una visión muy catastrofista. Todavía hay países que ponen en duda, con criterios científicos, el cambio climático. Yo creo que se están tomando muchas medidas. Lo que pasa es que el mayor emisor de gases de efecto invernadero, aparte de las difusas, es el sector energético. Si los ecologistas se niegan en banda a otras fuentes de energía, como al nuclear, las consecuencias del cambio climático aumentan».
Los ingenieros, subraya, «siempre hemos pensado que lo suyo es que haya un mix energético en elq ue todas las energías tengan cabida. Lo que ocurre es que ahora mentar a la energía nuclear es mentar a la bicha, pero al menos se ha abierto el debate». (ABC)
